Somos lo que hacemos, no lo que pensamos ni lo que sentimos.
La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía.
Debemos obrar como hombres de pensamiento; debemos pensar como hombres de acción.
La contemplación es un lujo, mientras que la acción es una necesidad.
Todas las acciones cumplidas sin ostentación y sin testigos me parecen más loables.