Deben buscarse los amigos como los buenos libros. No está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; sino pocos, buenos y bien conocidos.
El verdadero amigo es aquel que a pesar de saber como eres te quiere.
Los amigos son como la sangre, cuando se está herido acuden sin que se los llame.
Los amigos ciertos son los probados en hechos.
Buena cosa es tener amigos, pero mala el tener necesidad de ellos.