El amor, para que sea auténtico, debe costarnos.
Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor.
El amor no sólo debe ser una llama, sino una luz.
El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal.
El amor compadece, y compadece más cuanto más ama.