El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece.
El amor es como el fuego; suelen ver antes el humo los que están fuera, que las llamas los que están dentro.
Al amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlos.
No hay sentimiento que valga; el amor es una ocupación como otra cualquiera.
El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es que esta para morir.