El amor es un niño grande; las mujeres, su juguete.
Puede haber amor sin celos, pero no sin temores.
El amor y la afición con facilidad ciegan los ojos del entendimiento.
El amor, tal como se practica hoy en la sociedad, no es más que un intercambio de dos fantasías y el contacto de dos epidermis.
Con frecuencia el amor, comercio borrascoso, acaba en bancarrota.