El verdadero amor es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto.
El amor propio es el peor de los aduladores.
Si juzgamos el amor por la mayor parte de sus efectos, se parece más al odio que a la amistad.
El amor es más bien el dios de las sensaciones que el dios de los sentimientos.
La declaración lisonjera que más agrada al amor no está en lo que se dice, sino en lo que se escapa.