Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.
Los animales son buenos amigos, no hacen preguntas y tampoco critican.
Muchos aman a los animales porque creen que el cariño de éstos es desinteresado, pero se engañan.
Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz.
Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros.