Si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos.
Quien toma bienes de los pobres es un asesino de la caridad. Quien a ellos ayuda, es un virtuoso de la justicia.
El mayor espectáculo es un hombre esforzado luchando contra la adversidad; pero hay otro aún más grande: ver a otro hombre lanzarse en su ayuda.
Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie.
Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.