Ser bueno solamente consigo mismo es ser bueno para nada.
Cuando soy buena, soy buena; cuando soy mala, soy mucho mejor.
Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida.
Todas las cosas buenas de este mundo no son buenas más que por el uso que hacemos de ellas; y que las disfrutamos tanto cuando nos sirven como cuando las juntamos para dárselas a otros, pero no más.
Bien están los buenos pensamientos, pero resultan tan livianos como burbuja de jabón, si no los sigue el esfuerzo para concretarlos en acción.