Intentar modificar el carácter de un hombre es como tratar de enseñar a una oveja a tirar de un carro.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
El carácter de cada hombre es el árbitro de su fortuna.
El hombre no revela mejor su propio carácter que cuando describe el carácter de otro.
La fuerza del carácter con frecuencia no es más que debilidad de sentimientos.