Cuanto más planifique el hombre su proceder, más fácil le será a la casualidad encontrarle.
La vida es hermosa, vivirla no es una casualidad.
No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas.
Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido.
La casualidad no es, ni puede ser más que una causa ignorada de un efecto desconocido.