El celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor.
Los celos son, de todas las enfermedades del espíritu, aquella a la cual más cosas sirven de alimento y ninguna de remedio.
El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad.
Los celos no son corrientemente más que una inquieta tiranía aplicada a los asuntos del amor.
Cuando el hombre es celoso, molesta; cuando no lo es, irrita.