Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno.
El sabio es quien quiere asomar su cabeza al cielo; y el loco es quien quiere meter el cielo en su cabeza.
El que busca el cielo en la tierra se ha dormido en clase de geografía.
El cielo se gana por favores. Si fuera por méritos usted se quedaría afuera y su perro entraría.