La ciencia rivaliza con la mitología en milagros.
A los hombres les encanta maravillarse. Esto es la semilla de la ciencia.
En lo tocante a la ciencia, la autoridad de un millar no es superior al humilde razonamiento de una sola persona.
En el punto donde se detiene la ciencia, empieza la imaginación.
Ciencia sin seso, locura doble.