La ciencia, a pesar de sus progresos increíbles, no puede ni podrá nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas zonas a lo que hoy parece inexplicable. Pero las rayas fronterizas del saber, por muy lejos que se eleven, tendrán siempre delante un infinito mundo de misterio.
La verdadera ciencia está muy por encima de los apasionamientos políticos, de las diferencias de raza e idioma y de los sectarismos religiosos.
La ciencia es un cetro en ciertas manos, al paso que en otras tan solo es un palitroque.
La ciencia consiste en sustituir el saber que parecía seguro por una teoría, o sea, por algo problemático.
Ciencia es todo aquello sobre lo cual siempre cabe discusión.