La conciencia es un instinto que nos lleva a juzgarnos a la luz de las leyes morales.
Fácilmente estará contento y sosegado el que, de verdad, tiene la conciencia limpia.
La conciencia es una voz interior que nos advierte que alguien puede estar mirando.
La conciencia hace que nos descubramos, que nos denunciemos o nos acusemos a nosotros mismos, y a falta de testigos declara contra nosotros.
La conciencia es el mejor libro moral que tenemos.