Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama.
Entristécete no porque los hombres no te conozcan, sino porque tú no conoces a los hombres.
Para conocer a la gente hay que ir a su casa.
Visto un león, están vistos todos, pero visto un hombre, sólo está visto uno, y además mal conocido.
Si conociéramos el verdadero fondo de todo tendríamos compasión hasta de las estrellas.