Conocer a un hombre y conocer lo que tiene dentro de la cabeza, son asuntos distintos.
Los perros sólo ladran a quienes no conocen.
La máxima virtud de un príncipe es conocer a los suyos.
Estimo mucho a las personas que conozco. De aquí que no trate de conocer a nadie.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.