Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.
Para mejorar nuestro conocimiento debemos aprender menos y contemplar más.
El conocimiento no es algo separado y que se baste a sí mismo, sino que está envuelto en el proceso por el cual la vida se sostiene y se desenvuelve.
Quien no añade nada a sus conocimientos, los disminuye.
Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios.