El hombre se eleva por la inteligencia, pero no es hombre más que por el corazón.
Lo que hoy siente tu corazón, mañana lo entenderá tu cabeza.
Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones.
Lanza primero tu corazón y tu caballo saltará el obstáculo. Muchos desfallecen ante el obstáculo. Son los que no han lanzado primero el corazón.
Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano.