El que tiene buen corazón nunca es estúpido.
Mi corona está en el corazón, no en mi cabeza.
Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.
A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa.
Se puede tener, en lo más profundo del alma, un corazón cálido, y sin embargo, puede ser que nadie acuda a él.