Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
En realidad, la atracción o el afecto no son más que simpatía de la costumbre.
Lo que acostumbramos a llamar instituciones necesarias, muchas veces son instituciones a las que nos hemos acostumbrado.
Nada necesita tanto una reforma como las costumbres ajenas.