La función última de la crítica es que satisfaga la función natural de desdeñar, lo que conviene a la buena higiene del espíritu.
Nuestra crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros creemos tener.
Las críticas son cartas al público que ningún autor tiene que abrir ni leer.
La mejor crítica es la que no responde a la voluntad de ofensa, sino a la libertad de juicio.
La crítica literaria suele proceder de déficit de amor.