Los hombres se distinguen menos por sus cualidades naturales que por la cultura que ellos mismos se proporcionan. Los únicos que no cambian son los sabios de primer orden y los completamente idiotas.
Las cualidades sublimes infunden respeto; las bellas amor.
No se debe juzgar a un hombre por sus cualidades, sino por el uso que hace de ellas.
Tienes más cualidades de lo que tú mismo crees; pero para saber si son de oro bueno las monedas, hay que hacerlas rodar, hacerlas circular. Gasta tu tesoro.
Si poseyeseis cien bellas cualidades, la gente os miraría por el lado menos favorable.