Es mil veces más fácil no decir lo que pensamos en un momento de ira, que disculparnos después.
Una vez se haya dicho todo, estaremos en condiciones de volver a decirlo todo, porque todo se habrá contradicho.
Apenas hay algo dicho por uno cuyo opuesto no sea afirmado.
"Dicen que".... es ya media mentira.
Todas la cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo.