El destino puede seguir dos caminos para causar nuestra ruina: rehusarnos el cumplimiento de nuestros deseos y cumplirlos plenamente.
Sólo hay una fuerza motriz: el deseo.
¡Oh que aprisa piensa un vehemente deseo que no hay más que lo que piensa!
Disminuye el deseo de todas las cosas cuando la ocasión es demasiado fácil.