Frases por Email
La fatalidad no pesa sobre el hombre cada vez que hace algo; pero pesa sobre él, a menos que haga algo.
Hablando de nuestras desgracias las aliviamos.
Aborreced las bocas que predicen desgracias eternas.
¡Aquel tiempo feliz en que éramos tan desgraciados!
En las desgracias hay que acordarse del estado de conformidad con que miramos las ajenas.
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