En lo concerniente a las grandes sumas, lo más recomendable es no confiar en nadie.
Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae.
No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo.
El dinero ha aniquilado más almas que el hierro cuerpos.
Presta dinero a tu enemigo y lo ganarás a él; préstalo a tu amigo y lo perderás.