Cuando un pueblo trabaja Dios lo respeta. Pero cuando un pueblo canta, Dios lo ama.
Es mi fe tan cumplida que adoro a Dios, aunque me dio la vida.
El secreto de mi universo es sólo imaginar a Dios sin la inmortalidad del hombre.
Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.
Lo único que impide a Dios mandar un segundo diluvio, es que el primero fue inútil.