El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza.
Negar a Dios será la única forma de salvar el mundo.
Dios ha muerto. Parece que lo mataron los hombres.
El espíritu de Dios flota sobre las aguas y una isla celestial se hará visible primero cual morada de los nuevos hombres, cual cuenca de la vida eterna sobre las olas que refluyen.
No hay poder que no venga de Dios.