El desconocimiento propio genera soberbia; pero el desconocimiento de Dios genera desesperación.
Nunca las noticias son malas para los elegidos de Dios.
Al que todo lo pierde, le queda Dios todavía.
Nosotros debemos nuestra vida a dios, por eso si se la pagamos hoy, no se la deberemos mañana.
Cuando Dios creó el Mundo vio que era bueno. ¿Qué dirá ahora?