El dolor es, él mismo, una medicina.
El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.
El dolor es más fuerte entre los más fuertes. Como el cáncer.
Bien poco enseñó la vida a quien no le enseñó a soportar el dolor.
¡Bienvenido sea el dolor si es causa de arrepentimento!