Frases por Email
La enseñanza se ha puesto muy complicada, y uno ya no sabía ni qué enseñar, ni cómo enseñar, ni a quién enseñar.
Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos.
Enseñar a quien no quiere aprender es como sembrar un campo sin ararlo.
Por cada persona que quiere enseñar, hay, aproximadamente, treinta personas que no quieren aprender.
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