Si la mañana no nos desvela para nuevas alegrías y, si por la noche no nos queda ninguna esperanza, ¿es que vales la pena vestirse y desnudarse?
La esperanza es un gran falsificador.
Sin esperanza se encuentra lo inesperado.
Al deseo, acompañado de la idea de satisfacerse, se le denomina esperanza; despojado de tal idea, desesperación.
De la igualdad de habilidades surge la igualdad de esperanzas en el logro de nuestros fines.