Una esperanza reaviva otra esperanza; una ambición, otra ambición.
La esperanza es como el sol, que arroja todas las sombras detrás de nosotros.
Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.
La esperanza es el único bien común a todos los hombres; los que todo lo han perdido la poseen aún.
La esperanza del bien es ya un gran bien.