La fama es un trozo de nada que el artista agarra al vuelo sin saber por qué.
No he cultivado mi fama, que será efímera.
A menudo los grandes son desconocidos o peor, mal conocidos.
El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre ellos otros.
Señal de tener gastada la fama propia es cuidar de la infamia ajena.