La fama es peligrosa, su peso es ligero al principio, pero se hace cada vez mas pesado el soportarlo y difícil de descargar.
Quizá, el camino más directo para conquistar la fama sea el afirmar con seguridad y pertinencia y, por cuantos modos sea posible, el haberla conquistado.
A la gloria de los más famosos se adscribe siempre algo de la miopía de los admiradores.
Cobra buena fama y échate a dormir.
Algo debe haber hecho mal o no sería tan famoso.