La sociedad está obligada a hacer feliz a todos la vida.
Existe un solo procedimiento para ser feliz merced al corazón, y es no tenerlo.
Hay una especie de vergüenza en ser feliz a la vista de ciertas miserias.
Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad.
El que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa cuán hondo sea el abismo.