La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante.
El hombre feliz es aquel que siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar.
El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.
Todo se soporta en la vida, con excepción de muchos días de continua felicidad.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.