La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.
Nunca somos tan felices ni tan infelices como pensamos.
La felicidad está en la ignorancia de la verdad.
Cada uno es tan infeliz como cree.
Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.