La fortuna no está hecha para los poltrones y para alcanzarla, antes que mantenerse bien sentado hay que correr tras ella.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
No es dichoso aquél a quien la fortuna no puede dar más, sino aquel a quien no puede quitar nada.
Hay personas a las que la fortuna no les procura más que miedo de perderla.
Viven más contentos aquellos en quienes jamás puso los ojos la fortuna, que los otros de quienes los apartó.