Las fuerzas que se asocian para el bien no se suman, se multiplican.
La fuerza es el derecho de las bestias.
La fuerza no puede jamás persuadir a los hombres; sólo logra hacerlos hipócritas.
Nuestra fuerza esta en nuestro ideal con nuestra pobreza, no en la riqueza sin ideales.
Es excelente tener la fuerza de un gigante, pero es tiránico usarla como un gigante.