Los partidos son un mal inherente a los gobiernos libres.
Debe ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo.
Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado.
Hay ocasiones en que un gobierno debe ser liberal y otras en que debe ser dictatorial: aquí todo cambia y no hay eternidad.
A mi juicio, el mejor gobierno es el que deja a la gente más tiempo en paz.