Las nociones de rectitud e ilicitud, justicia e injusticia, no tienen lugar en la guerra.
La guerra no consiste sólo en la batalla sino en la voluntad de contender.
No puede esperarse que los hombres sean trasladados del despotismo a la libertad en un lecho de plumas.
La guerra es siempre una derrota de la humanidad.
La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra.