Todos los órganos humanos se cansan alguna vez, salvo la lengua.
Quien habla de cosas que no le atañen, escucha cosas que no le gustan.
Si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar.
Hablar es el arte de sofocar e interrumpir el pensamiento.
No hables, en manera alguna, hasta que tengas algo que decir.