Hase de hablar como en testamento, que a menos palabras, menos pleitos.
Si hablas mal, se hablará de ti peor.
Hablamos muy poco, excepto cuando la vanidad nos hace hablar.
A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar.
Habla poquísimo de ti, poco de los otros, mucho de las cosas.