Las ideas son como las pulgas, saltan de unos a otros pero no pican a todos.
Las ideas no son unas pinturas mudas sobre una pizarra; una idea, en tanto que es idea, incluye una afirmación o una negación.
Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa.
Todos los hombres son aptos para perpetuar la especie; la naturaleza forma y escoge aquellos que son dignos de perpetuar la idea.
El valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad del hombre que la expresa.