La ingratitud proviene, tal vez, de la imposibilidad de pagar.
Poco bueno habrá hecho en su vida el que no sepa de ingratitudes.
Cada vez que proveo una plaza vacante, creo cien descontento y un ingrato.
Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos.