Toda la justicia social descansa en estos dos axiomas: El robo es punible y el producto del robo es sagrado.
Los dones que provienen de la justicia son superiores a los que se originan en la caridad.
Si tenéis la fuerza, nos queda el derecho.
Ser bueno es fácil; lo difícil es ser justo.
Si practicas la equidad, aunque mueras no perecerás.