El error del anciano es que pretende enjuiciar el hoy con el criterio del ayer.
Cuando pienso que un hombre juzga a otro, siento un gran estremecimiento.
Es más fácil juzgar el talento de un hombre por sus preguntas que por sus respuestas.
Pronto se arrepiente el que juzga apresuradamente.
No se puede juzgar la vida de un hombre hasta que la muerte le ha puesto término.